miércoles, 11 de enero de 2012

Realidad femenina.


Publicado en International Press el 10 / Enero / 2012
http://espanol.ipcdigital.com/2012/01/10/realidad-femenina-por-nancy-matsuda/
photo:weheartit.com

Año nuevo, ojos nuevos. Uhmm…casi casi, porque lo que tengo es un par de relucientes anteojos nuevos. Todavía no me animo a operarme la miopía. Aún le tengo miedo a eso de que me tengan que abrir media cornea con tecnología o con lo que sea.
Salí de la tienda muy contenta pues ahora veo hasta las cosas más mínimas, pero también para mi desgracia vuelvo a ver las realidades femeninas. Esas realidades que vemos en toda mujer cuando se encuentra en la mitad de la vida. Sí, eso que todos sabemos, que a estas alturas todo viene en decaída. Desde la cabeza a los pies.
Empezamos por el cabello que poco a poco se va cayendo, o en algunos casos, con unos fideos de canas. Aquí ni los hombres se salvan, pues o tienen canas o les empieza a asomar una brillante calva. Van cayendo también los párpados y con ello de regalo aparecen las patas de gallo.
Siguiendo de arriba a abajo llegamos a los cachetes, con la imborrable fina estampa tipo mismo Monte Fuji y la clásica V invertida, para que después esa piel que antes era tersa, vaya a dirección al cuello y ahora encima de tener esos rollitos en la pancita también los tenemos en el pescuezo.
Después viene lo traumático, la delantera. Bueno para algunas, porque yo de teteras no tengo nada. Es un punto a mi favor, pues así la gravedad se ve un poco más “solapa”. Como bajan las teteritas entoces el paso siguiente es esa cintura que hasta hace poco parecía de veinteañera, pero que en la actualidad se va transformando en una cosa hueva.
Más al sur mejor ni hablar, prosigamos para atrás. Ay! que mal pensados son…
Como seguía diciendo, llegamos a la sentadera. Otro punto a favor mío. Yo soy una persona privilegiada pues Diosito me hizo magia. Nada por aquí, nada por allá, ni delantera ni trasera.
Yo estoy completamente segura que Diosito no fue bueno en matemática y que por ese motivo no logró hacer correctamente la repartición de los bienes. Palabras sabias. Es como me dijo un amigo, es mi autoterapia.
Dónde estábamos? ah ya! después caen los muslos y chorrean las pantorrillas como gelatinas, hasta que llegamos a los tobillos. Tobillos? tobillos? cuáles tobillos! de frente vemos dos pezuñas incrustradas en el piso.
Por Dios, es la ley de la gravedad del sexo femenino.
Qué caray! todo lo que se puede volver a ver, con unos malditos anteojos nuevos.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Tradición en casa.


Publicado en International Press el 24 / Diciembre / 2011
http://espanol.ipcdigital.com/2011/12/24/tradicion-en-casa-por-nancy-matsuda/
photo: weheartit.com

Siguiendo los consejos de las abuelitas, que por algo son sabias, no vengo a hablar de religiones, hablemos hoy de tradiciones. Sí, hablemos.
¿Cuántos de nosotros celebramos las fiestas Navideñas en este archipiélago? Pues creo yo, que casi todos. Unos lo celebran por creencia, muy bien! otros por tradición, también está bien y otros…lo hacen porque como casi medio mundo celebra, se unen a la fiesta. Esto último sí que me da pena. Yo soy fiel partidaria de que si vas a celebrar algo, por lo menos infórmate qué estás festejando o al final terminarás en la fiesta del vecino que celebra el haberse comprado un reproductor de DVD nuevo…¿no me creen? Vamos, que en este mundo hay infinidad de cosas increíbles que para lo del “canta, ríe y bebe” cualquier pretexto vale.
Como decía, en mi época allá en mi linda Lima, nos sabíamos la historia completa sobre estas fiestas, pero aquí, a menos que usted vaya bastante seguido a la iglesia (yo no voy, para qué mentir), estas historias solo se escucharán si usted las cuenta en casa. Así es que cuéntelas o sus hijos acabarán celebrando la fiesta del árbol artificial para que el planeta no muera o “el día de mate al pavo más grande” o “el vaya al Costco a comprar un pavo que no entre en su horno”, o lo que es peor, que festejen la Navidad en la habitación de un hotel con vino espumante y fresa incluída.
En casa celebramos Navidad y mi marido es el más creyente. Yo en cambio, que no soy atea pero sí un poco agnóstica,  celebro más que nada por tradición pues yo soy de las que piensan que las enseñanzas son buenas en toda religión. Y si la vamos a celebrar creo que mis hijos tienen derecho a saber de qué se trata esto.
Seguimos. En casa los tengo aburridos año tras año con la historia del nacimiento, del árbol, el por qué de los regalos, la cena, Papá Noel y los Reyes Magos. Hablando de estos últimos, en su momento muchos eligen las dos opciones, no sé si por verdadera simpatía o para no perderse ningún regalo, en fin!.
Este año quería contarles algo distinto a mis hijos y opté por los villancicos. Aaay madre, quién me manda! si yo en el curso de religión del “cole” me la pasaba una mitad dormida y la otra mitad reflexionando conmigo misma. Y aunque a mí el curso de Literatura me encantaba, esos poemas con melodías, llámese canciones navideñas, no son tan fáciles de explicar.
Eso de: “pero mira como beben los peces en el río…beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río” (bererán de vaso o con sorbetito?)…. Y ya, como yo cada vez que tengo un signo de interrogación en mi cabeza, comienzo a preguntar a la gente….me llevo la gran sorpresa que en el curso de religión dormía la clase entera. Al no encontrar una respuesta convincente para descifrar la metáfora de este villancico me a fui a prenguntar al Santo Wikipedia, y nada…Habrá que ir entonces donde Mr. Google, nada! Hasta que encontré una buena respuesta en la casa de Don Yahoo.
Pero mira cómo beben, (Celebran) los peces (los Creyente) en el río.
Pero mira cómo beben, (Celebran) por ver al Dios nacido.Beben (Celebran) y beben (Festejan) y vuelven a beber. (Se regocijan)Los peces (los Creyentes) en el río, por ver al Dios nacer.


Y qué, ahora preguntan ¿por qué le dicen peces a los creyentes? Mi Dios! de tal madre tales hijos! ahora tengo que explicar “Pescador de Hombres”?. Cualquier duda vayan a visitar su web preferida, que yo tengo para rato con otros villancicos. 
Léase….

*Campana sobre campana: tendre que ir hasta Belen, por ahí encuentro una campana montada sobre otra.
*Tuki, tuki, tuki, tuki…: pensaba que así se llamaba el burrito Sabanero pero parece que no.
*Hacia Belén va una burra Rin Rin yo me remendaba, yo me remendé: Para esto sí que no se me ocurre nada y eso que no estoy contando lo del “timbre de la bicicleta”.
Feliz Navidad y que el próximo año sea mucho mejor!


Tengo investigación para rato! y ya me han dicho por ahí que cante el villancico que más me guste y se acabó el problema. He decidido no seguir ese consejo por que ahorita les canto una de Enrique Iglesias (experiencia religiosa para los desentendidos).
Solo a mí se me ocurre contar historias para estas fechas…y es que ese par de horas de charla con mis hijos no las cambio ni por 20 regalos de Santa. Talvez hoy se aburran, pero espero que el día que no esté yo en este mundo, esas charlas aburridas les queden en el alma. Esa charlas que ahora se han vuelto toda una tradición de casa.
Amigos y familiares que aguantan todas mis preguntas y locuras, y a todos los que lleguen a leer estas líneas, les deseo unas lindas fiestas, llenas de paz, amor y tradición.

viernes, 2 de diciembre de 2011

En otoño de la vida


Publicado en International Press el 1 / Diciembre / 2011
Que a mi marido le salgan canas, yo lo veo como que está más interesante, pero que me salga una de ellas a mi es sinónimo de que me estoy volviendo vieja.
Lo único bueno de todo esto, es que vamos sumando años juntos. Así es que mientras yo trato de ocultar alguna que otra arruguita, mi marido ni las nota porque últimamente sin sus anteojos, de cerca, no ve nada. No cabe duda que la naturaleza es sabia.
Se preguntaran qué hago yo hoy hablando como una anciana?
Para algunos recién tengo cuarenta y tantos, pero para otros ya tengo cuarenta y pico! Y para mí…. yo tengo la edad que tengo y estoy conforme con eso (y qué más da, la vida es para vivirla y no para mantenerla congelada). Y aunque apenas he salido del shock de pasar de base 3 al piso cuatro (que para mí fue todo un proceso) ahora me vienen con que nací en el siglo pasado!
Felizmente soy una desgracia para las matemáticas, por eso, en vez de pensar en números me dedico a pensar en letras, aunque eso signifique que a los 40 y tantos ya no estemos en primavera.
De 0 a 19 años, primavera, de 20 a 39 verano, de 40 a 59 otoño y de 60 hacia adelante invierno. No estoy segura si esto es cierto, pero es lo que alguna vez me dijeron. O sea, resulta que estoy tocándole la puerta al otoño. Pero ojo, eso no significa que me esté secando aunque últimamente ya están empezando a ocurrir esos yo llamo “fenómenos no deseados”.
Vamos, seamos realistas, los años no pasan en vano y el cuerpo es el primero en notarlo. Y aunque tampoco es como para estar traumada, tengo que reconocerlo que mientras más fenómenos aparecen, la vanidad femenina más se siente dolida. Pero como no me gusta andar deprimida todo el día, trato de buscarle la cara divertida a esta etapa de la vida.
Veamos, pongámonos en plan nostálgico, que es lo que nos sucede a menudo en esta época del año, recordando que antaño pasábamos el día pensando en el maldito acné y ahora nos pasamos toda la bendida mañana pensando en cómo camuflar las arrugas y manchas. Hacíamos dieta para vernos más delgadas y ahora seguimos un régimen para mantenernos sanas. Coloreábamos los parpados para dar la impresión de tener unos ojasos y ahora lo hacemos para que no se vean tan colgados..Comprábamos ropa interior, no importaba barata pero bonita, para que nos agarraran desprevenidas y ahora compramos un poquito caro y no importa feita, para reafirmar todo lo que va cayendo. Y por supuesto una de las más importantes, cuidábamos de nuestros latidos ante cualquier decepción o engaño amoroso, ahora, el corazón lo cuidamos para no morirnos de un infarto.
Vaya! que la primavera y el otoño son casi, casi, siamesas. Pero tiene algo que las diferencian y no es precisamente los años de distancia.
En primavera tenía, quería, buscaba y pensaba cosas de sobra.
En otoño tengo, quiero, busco y pienso en las cosas que verdaderamente me importan.
Y si como dicen a partir de las cuatro décadas signifique estar en la entrada del otoño, a los cambios físicos y hormonales, a la pre menopausia y a los achaques…estoy felíz por que seguiré experimentando, al menos para mí, cosas nuevas.
Estoy feliz por que mi primavera fuera hermosa, que mi verano fuera emocionante y he decidido que pase lo que pase, mi otoño será formidable porque la vida, tengas la edad que tengas, es bella. Porque la vida es una obra de arte….

sábado, 12 de noviembre de 2011

Amor gatuno.


Publicado en International Press el 9 / Noviembre / 2011
Y yo que siempre creí que tendría hijos y de mascota un lindo perrito, creo que lo de los gatos está escrito en mi destino, cuando se supone que no me gusta para nada el mundo felino.
Un día como cualquier otro abrí la puerta al escuchar el timbre y lo primero que vi fue a cuatro conocidos chiquillos, entre ellos a mi hijo, trayendo en sus manos a una bolita de lana ensangrentada…así es como llegó Ponta a nuestra casa.
- Me lo puedo quedar? Por supuesto que no! – Por qué? Porque eres asmático mi hijito! Asi es que lo mejor es que lo dejes donde lo encontraron.
- Pero mamá, está con sangre y es muy chiquito, si lo dejamos afuera se lo comerán los cuervos! Mientras los cuatro chiquillos me miraban con cara de ruego en mi cabeza aparecía una película de Hichtcock.
- Bueno, bueno, iremos al veterinario a curarlo y después lo dejan donde lo encontraron, de acuerdo? (Pero si no seré tooonta yo…)
Primero, a Ponta, que tenía un mes de nacido, lo mordió otro gato en la cabeza, muy cerca al cerebro. Asi es que vacuna y medicamentos y una semana de observación en casa. – Qué?! Tengo que vivir una semana junto a un gato? Pero si yo pensaba desinfectarle la herida y devolverlo a la guarida de donde lo encontraron! Por favor, que duerma bien lejos que a mí me dan nervios los gatos! Pero mis hijos, re contentos.
Como los gatos tienen siete vidas, salió fuera de peligro, y está bien que no me gusten los gatos, pero daba pena soltarlo a la calle así tan indefenso y pequeño. Entonces decidimos buscarle padres adoptivos. Y mientras yo telefoneaba a medio barrio, el michito empezaba a estornudar. Gatito con fiebre y resfriado. Nuevamente medicamentos más otra semana en casa, mientras yo buscaba desesperada quien me adoptara al gato.
- Quieres un gato? Te regalo un gato! Te gustan los gatos? y la respuesta fue siempre la misma, ¿no tienes un perro? – Por supuesto que no. Aquí en Japón dónde has visto un perro vagando por la calle? Solo hay gatos! Además, si hubiese sido un perrito, no te lo regalo.
Mientras estábamos en ello, Ponta amaneció cojeando. Será que le hemos pisado la patita y no nos hemos percatado? De vuelta al veterinario. Radiografías y resultó que Ponta tenía deficiencia de calcio. Ahhhh!!??? inyección, medicinas para el dolor y suplementos de calcio. – Vaya! que el gatito éste me está saliendo más caro que el pediatra! Felizmente a los días ya estaba como nuevo y por fin le conseguimos dueño. Qué bueno!!
Años más tarde….llego a casa y veo una inmensa caja en la cocina. Mientras me voy acercando pienso: ¿será que me compraron un horno nuevo? Pero cuando abro la caja lo que veo son unas cositas peludas del tamaño de la palma de mi mano.
OH NO! otra vez! y esta vez son tres! Mientras que yo salía de mi estado de semi-coma automáticamente pasaba a estado de pánico. Noo otra vez no! Ni pensar en discutir, no había tiempo que perder. Antes de que ocurriera alguna mordedura, resfíro o cojeada de pata, a moverse para encontrarles casa.
Mientras tanto había que bautizarlos no? – Quién le pone nombre primero? Pues a rejirla. Jyan ken po, Gu-Choki-Pa. Bah! de nuevo! jyan ken po, Gu-Choki-Pa. Y así, GU, CHOKI, PA, se llamaron.
GU, era macho, el más chiquitín de la camada, pero super ágil. CHOKI era hembra y era la más grande. Era muy independiente y parecía ser la más inteligente. PA también era hembra y era una engreída, solo quería estar alzada todo el día. Todos fueron adoptados, felizmente porque ya estaban comenzando a treparse por todos lados.
Al finalizar esto les hice prometer a mis hijos que nunca más me trajeran gatos. Y nunca más lo han hecho.
Pero hace un par de meses, se murió mi vecino y a que no adivinan a quien dejó huerfanito? a un gato!!! Mejor dicho, una gata. Se llama Chibi, porque es bien chiquita y ella ya es toda una abuelita. Ya me ven de nuevo comprando comida, medicina para que no se le peguen los bichos y a la gata durmiendo en mi regazo.
Y yo que soy amante de los perritos a esta gata eso no parece importarle para nada.
La gata me espera en la entrada de la casa hasta que vuelva, se sienta en mis piernas y hasta me conversa! Siempre hay un miau cada vez que pronuncio palabra alguna.
Y aunque siempre soñe tener un tea cup poodle, creo que esta gata me está enseñando lo que es el amor gatuno.
Esta vez no le estamos buscando casa porque ahora somos nosotros los que oficialmente la hemos adoptado. Simplemente a esta última gata, no la regalo!
Bienvenida gatita, estamos encantados!

martes, 4 de octubre de 2011

Sueña


Publicado en International Press el 2 / Octubre / 2011
http://espanol.ipcdigital.com/2011/10/02/suena-por-nancy-matsuda/
photo: Joanna Hsu

A pesar de estar ya en base cuatro, tener marido, dos hijos lindos y un trabajo bonito, sigo siendo romanticona empedernida y sigo estando en la mismísima Luna de Paita, como dicen mis amigos. Supongo que es porque pareciera que ando pensando siempre en otro universo.
Hoy estuve escuchando una canción que hablaba de los sueños (otra vez yo con canciones). Y es que la música tiene eso que te lleva a un futuro soñado o te hace volver mágicamente a un pasado.
Estaba recordando los sueños que tenía de niña. Esos sueños inocentes y magníficos que solo los tienes en la infancia.
A los 7 años soñaba que quería ser enfermera, creo que lo soñaba por ser un deseo frustrado, pues me gustaba el gorrito de enfermera, esos de los que repartían en los cumpleaños, el cual nunca llegaba a mi cabeza porque ya se lo había apoderado alguna primita que había llegado más temprano. Lógicamente a esa edad ya sabes que tampoco te toca la corona de princesa por que no eres la dueña del santo; y entonces yo lloraba como la cosa más triste que me había pasado en la vida (siete años), pero las lágrimas se curaban cuando alguna sabia tía me regalaba una gelatina.
Después esperaba mi cumple, no por la emoción de cumplir 8 añitos, sino para poder comer una rica torta, medio kilo de golosinas sin que fuera pecado y encima tenía derecho a corona. Yupi!
Por esa época también soñaba con vivir en un país que vi por TV y que más tarde me enteraría que era Grecia, para poder vestirme con esos mantos blancos (himation) como las bellas damas, sin saber que en ese entonces, así, ya solo vestían las estatuas.
Y a los 9 quería ser pelirroja y tener pecas. Síii, como lo leen, pe-cas. Quien diría que años después, para no tener esas pecas, me embadurno en cremas. Ahora sueño con tener una piel sin manchas y sin arrugas, terso como una cerámica.
Cuando uno va creciendo, muy aparte de los sueños románticos, los sueños son ideales y se vuelven más estudiados y meditados. Y sabemos muy bien que para que estos se realicen hace falta mucho esfuerzo y trabajo pues estos no se cumplen por estar con los brazos cruzados. Estos son los sueños=metas. Perfecto.
Pero sigo soñando también como en la infancia, como cuando todo eso no tenía importancia, cuando bastaba con que fueran bonitos y nada más. Como cuando vas a la playa y te tumbas en la arena y quieres pasarte la vida allí, y ya, sin saber cómo lo harás. Y que aunque suene infantil, quiero seguir soñando solamente por soñar, porque esa es una gran felicidad. Porque vivir sin sueños, no es vivir.
Y porque las experiencias te enseñan que la vida es una escuela y en el camino tus sueños van cambiando, aunque siguen siendo eso, hermosos sueños.