domingo, 25 de marzo de 2012

Japón a las 14:46hrs.


Publicado en International Press el 24 / Marzo / 2012
http://espanol.ipcdigital.com/2012/03/24/japon-a-las-1446hrs-por-nancy-matsuda/
photo: google

Se movió la tierra y se paralizaron corazones. 11 de Marzo del 2011. Era una hermosa tarde soleada en los alrededores de Yokohama y estaba dando clases en el gimnasio como cualquier otro viernes.
14:46, mientras sigo hablando me doy la vuelta y toco la pared porque empiezo a sentir un sonido muy extraño en ella. Miro a las señoras de mi clase que se han quedado literalmente paralizadas y observo mi entorno. Siempre me ha encantado ese estudio, dos paredes de espejos y una parte del techo justo encima de donde estoy parada también de espejos. Otra pared con ventanas, dos grandes puertas de vidrios y más de una decena de parlantes acomodados bellamente como lámparas colgando del techo.
El sonido y el movimiento se van haciendo más intensos y lo único que atino a hacer es abrir la puerta para poder salir de esa caja de cristal en donde parece que todos los espejos se van a romper en mil pedazos. Se abre la puerta y un sonido más horrible que el anterior llega a mis oídos. Pensaba que eran truenos, pero era distinto. Era como el eco del rugir de un león que venía de alguna parte del universo. No era necesario decirle a nadie que no corran, no, en ese justo momento no podías caminar ya en línea recta. Todas salieron caminando zigzagueando de aquel cuarto. Según informes, fueron 6 minutos aproximadamante y creo que jamás los podré olvidar.
Apoyada aún en una de esas bicicletas estáticas, todo parecía como una de esas películas del fin del mundo en 3D, por que de nuevo, todo se movía. Todo parecía tan real…no, no, todo era real, no eran noticias de otro continente, estaba sucediendo aquí mismo, en este país, en este Japón donde vivo hace ya más de 20 años. No lo podía creer, esas imágenes, ese mar que borraba del mapa todo lo que encontraba a su paso, llevándose casas, plantas, animales y miles de seres humanos.
En cuestión de minutos se movió la tierra, el mar mostró su fuerza y se llevó miles de vidas….
Era consciente de que no podía salir disparada del trabajo aunque ganas no me faltaron. Había ahí aún muchas personas todavía en incertidumbre y muchos niños de entre 4 a 5 años los cuales ya sus madres los habían traído a la acostumbrada clase de natación. Sin embargo, teléfonos colapsados y yo no sabía nada de los míos. Por suerte, después de varios intentos me llegué a comunicar con mi esposo, mi hermana y recibí un mensaje de mi hijo, todos bien, y aunque todo demostraba que por aquí solo había sido un gran susto, no sabía nada de mi hija. Necesitaba saber que estaba bien. Llamé a una de mis vecinas y lo que me dijo fue: “hace 5 minutos que la acabo de ver volver”, ésa ha sido una de las frases más bellas que he oído en mi vida.
Mi esposo no volvería ese día, él estaba demasiado lejos. Yo sin embargo estaba a tan solo 8 km así es que, pensando en que mis dos hijos pasarían la noche solos, estaba decidida a volver. Salí rumbo a casa pasada las 5 de la tarde. Solo había sido un buen susto me decía para mis adentros mientras cruzaba un puente y todos los transeúntes nos paramos unos segundos viendo cómo las aguas de ese siempre apacible río parecían un gran jacuzzi. Mientras volvían las imágenes del tsunami a mi cabeza y yo seguía caminando, la entrada de una cafetería estaba con unas cintas y el cartel de cerrado, porque la puerta de vidrio estaba hecha pedazos.
Cuando aún no asimilaba lo que estaba viendo el Family Mart me mostraba la misma imagen de sus vidrios rotos esparcidos. Recién ahí comprendí lo verdaderamente peligrosa que es la calle cuando aún la tierra se sigue moviendo. Pero ya estaba afuera y ni pensar en dar media vuelta. Si en ese momento hubiera ocurrido un terremoto igual como el de las 14:46 no hubiese sido tal vez la decisión más acertada. Una decisión que tomamos miles de personas pues la calle estaba completamente llena. Fueron más de dos horas de camino, camino lleno de incertidumbre, de temor, de continuos temblores y de admiración. Sí, así es. En medio de todo esto yo, que muchas veces me he quejado de la actitud de algunos japoneses, ese día, mientras más caminaba, más me admiraba de este pueblo. Éramos miles en las calles, sin embargo nadie se empujó, nadie se gritó. Autos y peatones respetaron todos los semáforos. Los que caminábamos en dirección hacia Tokyo lo hacíamos por el lado interno de la acera y los que iban en sentido contrario caminaban por el lado externo. Había colas ordenadas en los baños, y colas para pagar las pocas bebidas que quedaban y se compraban en el camino. Y todos, absolutamente todos, respetaron eso.
En todo mi recorrido, en medio de algunos vidrios rotos, máquinas de refrescos vacías y miles de transeúntes, no ví ni un solo accidente y eso me daba más tranquilidad. Hasta que de pronto, ya no había semáforos, ya no veía tiendas, ya no había luces de autos. En la ciudad donde vivo se fue la luz desde el primer sismo y volvió en mí el miedo. Sin embargo, había una pequeña luz a lo lejos. Llegué hasta ahí alumbrada por mi celular. Saludé al señor parado junto a ella y me dijo: “es que no se ve nada y lo único que puedo hacer en este momento es alumbrar un poco el camino con la luz de mi bicicleta”, no saben lo agradecida y emocionada que estaba y así, llegué a casa. Feliz de ver muchas cosas tiradas, pero con mi familia sana y salva.
11 de marzo del 2012. 14:46 y Japón no se movió. Esta vez se detuvo. Hubo un minuto de silencio por las miles de víctimas que dejó el terremoto y posterior tsunami. Una catástrofe que no debemos olvidar, que si bien dejó muchas pérdidas y tristezas también nos dejó muchas enseñanzas y cosas por aprender y reflexionar.
Que si bien, aquí en Yokohama sólo nos movimos un poco, no estamos libres de una catástrofe igual.
Y yo aprendí de todo esto que nunca es tarde para algo, pero que a veces es tarde para todo.
Informémonos, seamos precavidos, sigue adelante, pero no olvides, valora tu vida y la de tus seres queridos.

lunes, 6 de febrero de 2012

Té de tías.


Publicado en International Press el 4 / Febrero / 2012
http://espanol.ipcdigital.com/2012/02/04/te-de-tias-por-nancy-matsuda/
photo: tumblr.com

Si bien es cierto Twitter y Facebook nos sirven para interactuar casi a diario, no hay nada como el contacto directo con nuestros congéneres de carne y hueso.
He regresado de mi acostumbrado “Té de Tías” con mis amigas, muy felíz y contenta de la vida. Es un ritual de cada 3 ó 4 meses cuando que nos volvemos a juntar justo cuando ya casi nuestro organismo pide una recarga de baterías.
El “Té de Tías” es, en palabras modernas, el beber y comer mientras parloteamos por lo menos unas 3 horitas, porque un par de horas nos queda en las costillas.
¡Tres horas! gritan los desentendidos. Y de qué hablan tanto? Pues de los hombres, para empezar. De qué mas? Esta respuesta es una marca registrada que viene incluída por defecto en nuestro “software” desde que nacemos. Repuesta creada especialmente para resolver a esa pregunta que siempre la hace alguien del sexo opuesto. Y digo por defecto porque esta respuesta no es 100% verdadera. Lo cierto es que nos encanta ver esa cara de angustia que ponen algunos al oír esas palabras.
Sepa usted que hay “Té de Tías” y “Té de Tías!!” Pues sí, porque entre féminas las tías nos dividimos en dos grupos. Existen las damas y las brujas. Colón, pero que tal descubrimiento!
En el primer grupo del “Te de Tías” practicamos TERAPIA GRUPAL. Hablamos de nuestras vivencias, sentimientos, conocimientos, temores, anécdotas, etc.
Empezamos por supuesto hablando de hombres. Cosa que dura tan solo un promedio de 10 minutos a lo mucho, para pasar automáticamente a la terapia intensiva. Y es que siempre hay una que se aparece con la moral más baja que todo el grupo, ya sea porque le sucedió algo en casa, en el trabajo, en la escuela o en donde sea. Es entonces ella la elegida para recibir la terapia del día. Es en ese momento cuando la apoyamos en todo, cuando nace ese sentimento de solidaridad y dejamos de ser simples amigas para pasar a eso de “todas somos hermanas”, como si hubiésemos nacido pegadas en la misma placenta.
Luego viene la charla de los hijos, del colegio, de las compras, los impuestos, el trabajo y el segundo round de la terapia hasta que suena algún teléfono (nunca falta). Llama la hija que le dice a su madre que no se olvide que mañana tiene paseo y por consiguiente hay que llevar obento (lonchera). Dicho esto pasamos de la hermandad al mundo culinario donde sale un recetario muy surtido y algún que otro local comercial en donde venden unos pasteles que son como del séptimo cielo.
Mientras tanto, la que fue a los servicios higiénicos, antes de salir de ellos se lava las manos y se mira al espejo, cuenta: Pero vieron esas luces que colocan ahora en algunos baños públicos? Son tan luminosos que no solo te puedes ver el rostro sino que también puedes hasta contarte los glóbulos rojos. Así es que de vuelta a la mesa, nos comenta que tiene un centenar de glóbulos y una nueva mancha en el rostro. Acto seguido pasamos del universo culinario a la sección de belleza y salen nombres de lociones, cremas y truquitos de leche más mermeladas que utilizaban nuestras tatarabuelas y la mismísima Cleopatra.
Luego una que otra anécdota, una que otra broma y vuelvo a casa completamente desestresada y renovada.
Pero qué pérdida de tiempo! acaso llevas a la práctica todo lo que hablan? Y es que siempre hay uno que pregunta…
Veámoslo así. Alguna vez he preguntado yo si de tanta pelota y carro que hablas ya juegas al fútbol como Messi o piloteas como Michael Schumacher, o si por lo menos ya compraste las llantas del Ferrari. No? Entonces, ahí lo dejamos.
Nosotras nos juntamos porque hemos nacido con la necesidad de ser muy comunicativas (díganmelo a mí). Así de simple. Y porque pasando un buen rato juntas nos ganamos una terapia gratuita.
El otro grupo de tías? Ellas no llegan a la comunicación normal. Digamos que hacen algo parecido a una SESION ESPIRITISTA, todas poniendo su dedo en la güija para señalar las letras de tu nombre. Tres horas de charla dedicadas prácticamente al rompe y raja (léase hablar mal de otra persona) de casi media población latinoamericana de Japón. Estas son de temer, porque éstas NO son las damas.
Y a todo esto, a cual “Té de Tías” asiste usted?……puntos suspensivos? Usted tiene derecho a elegir porque somos libres e independientes por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.
Caramba, que lo dijo San Martín!

miércoles, 11 de enero de 2012

Realidad femenina.


Publicado en International Press el 10 / Enero / 2012
http://espanol.ipcdigital.com/2012/01/10/realidad-femenina-por-nancy-matsuda/
photo:weheartit.com

Año nuevo, ojos nuevos. Uhmm…casi casi, porque lo que tengo es un par de relucientes anteojos nuevos. Todavía no me animo a operarme la miopía. Aún le tengo miedo a eso de que me tengan que abrir media cornea con tecnología o con lo que sea.
Salí de la tienda muy contenta pues ahora veo hasta las cosas más mínimas, pero también para mi desgracia vuelvo a ver las realidades femeninas. Esas realidades que vemos en toda mujer cuando se encuentra en la mitad de la vida. Sí, eso que todos sabemos, que a estas alturas todo viene en decaída. Desde la cabeza a los pies.
Empezamos por el cabello que poco a poco se va cayendo, o en algunos casos, con unos fideos de canas. Aquí ni los hombres se salvan, pues o tienen canas o les empieza a asomar una brillante calva. Van cayendo también los párpados y con ello de regalo aparecen las patas de gallo.
Siguiendo de arriba a abajo llegamos a los cachetes, con la imborrable fina estampa tipo mismo Monte Fuji y la clásica V invertida, para que después esa piel que antes era tersa, vaya a dirección al cuello y ahora encima de tener esos rollitos en la pancita también los tenemos en el pescuezo.
Después viene lo traumático, la delantera. Bueno para algunas, porque yo de teteras no tengo nada. Es un punto a mi favor, pues así la gravedad se ve un poco más “solapa”. Como bajan las teteritas entoces el paso siguiente es esa cintura que hasta hace poco parecía de veinteañera, pero que en la actualidad se va transformando en una cosa hueva.
Más al sur mejor ni hablar, prosigamos para atrás. Ay! que mal pensados son…
Como seguía diciendo, llegamos a la sentadera. Otro punto a favor mío. Yo soy una persona privilegiada pues Diosito me hizo magia. Nada por aquí, nada por allá, ni delantera ni trasera.
Yo estoy completamente segura que Diosito no fue bueno en matemática y que por ese motivo no logró hacer correctamente la repartición de los bienes. Palabras sabias. Es como me dijo un amigo, es mi autoterapia.
Dónde estábamos? ah ya! después caen los muslos y chorrean las pantorrillas como gelatinas, hasta que llegamos a los tobillos. Tobillos? tobillos? cuáles tobillos! de frente vemos dos pezuñas incrustradas en el piso.
Por Dios, es la ley de la gravedad del sexo femenino.
Qué caray! todo lo que se puede volver a ver, con unos malditos anteojos nuevos.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Tradición en casa.


Publicado en International Press el 24 / Diciembre / 2011
http://espanol.ipcdigital.com/2011/12/24/tradicion-en-casa-por-nancy-matsuda/
photo: weheartit.com

Siguiendo los consejos de las abuelitas, que por algo son sabias, no vengo a hablar de religiones, hablemos hoy de tradiciones. Sí, hablemos.
¿Cuántos de nosotros celebramos las fiestas Navideñas en este archipiélago? Pues creo yo, que casi todos. Unos lo celebran por creencia, muy bien! otros por tradición, también está bien y otros…lo hacen porque como casi medio mundo celebra, se unen a la fiesta. Esto último sí que me da pena. Yo soy fiel partidaria de que si vas a celebrar algo, por lo menos infórmate qué estás festejando o al final terminarás en la fiesta del vecino que celebra el haberse comprado un reproductor de DVD nuevo…¿no me creen? Vamos, que en este mundo hay infinidad de cosas increíbles que para lo del “canta, ríe y bebe” cualquier pretexto vale.
Como decía, en mi época allá en mi linda Lima, nos sabíamos la historia completa sobre estas fiestas, pero aquí, a menos que usted vaya bastante seguido a la iglesia (yo no voy, para qué mentir), estas historias solo se escucharán si usted las cuenta en casa. Así es que cuéntelas o sus hijos acabarán celebrando la fiesta del árbol artificial para que el planeta no muera o “el día de mate al pavo más grande” o “el vaya al Costco a comprar un pavo que no entre en su horno”, o lo que es peor, que festejen la Navidad en la habitación de un hotel con vino espumante y fresa incluída.
En casa celebramos Navidad y mi marido es el más creyente. Yo en cambio, que no soy atea pero sí un poco agnóstica,  celebro más que nada por tradición pues yo soy de las que piensan que las enseñanzas son buenas en toda religión. Y si la vamos a celebrar creo que mis hijos tienen derecho a saber de qué se trata esto.
Seguimos. En casa los tengo aburridos año tras año con la historia del nacimiento, del árbol, el por qué de los regalos, la cena, Papá Noel y los Reyes Magos. Hablando de estos últimos, en su momento muchos eligen las dos opciones, no sé si por verdadera simpatía o para no perderse ningún regalo, en fin!.
Este año quería contarles algo distinto a mis hijos y opté por los villancicos. Aaay madre, quién me manda! si yo en el curso de religión del “cole” me la pasaba una mitad dormida y la otra mitad reflexionando conmigo misma. Y aunque a mí el curso de Literatura me encantaba, esos poemas con melodías, llámese canciones navideñas, no son tan fáciles de explicar.
Eso de: “pero mira como beben los peces en el río…beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río” (bererán de vaso o con sorbetito?)…. Y ya, como yo cada vez que tengo un signo de interrogación en mi cabeza, comienzo a preguntar a la gente….me llevo la gran sorpresa que en el curso de religión dormía la clase entera. Al no encontrar una respuesta convincente para descifrar la metáfora de este villancico me a fui a prenguntar al Santo Wikipedia, y nada…Habrá que ir entonces donde Mr. Google, nada! Hasta que encontré una buena respuesta en la casa de Don Yahoo.
Pero mira cómo beben, (Celebran) los peces (los Creyente) en el río.
Pero mira cómo beben, (Celebran) por ver al Dios nacido.Beben (Celebran) y beben (Festejan) y vuelven a beber. (Se regocijan)Los peces (los Creyentes) en el río, por ver al Dios nacer.


Y qué, ahora preguntan ¿por qué le dicen peces a los creyentes? Mi Dios! de tal madre tales hijos! ahora tengo que explicar “Pescador de Hombres”?. Cualquier duda vayan a visitar su web preferida, que yo tengo para rato con otros villancicos. 
Léase….

*Campana sobre campana: tendre que ir hasta Belen, por ahí encuentro una campana montada sobre otra.
*Tuki, tuki, tuki, tuki…: pensaba que así se llamaba el burrito Sabanero pero parece que no.
*Hacia Belén va una burra Rin Rin yo me remendaba, yo me remendé: Para esto sí que no se me ocurre nada y eso que no estoy contando lo del “timbre de la bicicleta”.
Feliz Navidad y que el próximo año sea mucho mejor!


Tengo investigación para rato! y ya me han dicho por ahí que cante el villancico que más me guste y se acabó el problema. He decidido no seguir ese consejo por que ahorita les canto una de Enrique Iglesias (experiencia religiosa para los desentendidos).
Solo a mí se me ocurre contar historias para estas fechas…y es que ese par de horas de charla con mis hijos no las cambio ni por 20 regalos de Santa. Talvez hoy se aburran, pero espero que el día que no esté yo en este mundo, esas charlas aburridas les queden en el alma. Esa charlas que ahora se han vuelto toda una tradición de casa.
Amigos y familiares que aguantan todas mis preguntas y locuras, y a todos los que lleguen a leer estas líneas, les deseo unas lindas fiestas, llenas de paz, amor y tradición.

viernes, 2 de diciembre de 2011

En otoño de la vida


Publicado en International Press el 1 / Diciembre / 2011
Que a mi marido le salgan canas, yo lo veo como que está más interesante, pero que me salga una de ellas a mi es sinónimo de que me estoy volviendo vieja.
Lo único bueno de todo esto, es que vamos sumando años juntos. Así es que mientras yo trato de ocultar alguna que otra arruguita, mi marido ni las nota porque últimamente sin sus anteojos, de cerca, no ve nada. No cabe duda que la naturaleza es sabia.
Se preguntaran qué hago yo hoy hablando como una anciana?
Para algunos recién tengo cuarenta y tantos, pero para otros ya tengo cuarenta y pico! Y para mí…. yo tengo la edad que tengo y estoy conforme con eso (y qué más da, la vida es para vivirla y no para mantenerla congelada). Y aunque apenas he salido del shock de pasar de base 3 al piso cuatro (que para mí fue todo un proceso) ahora me vienen con que nací en el siglo pasado!
Felizmente soy una desgracia para las matemáticas, por eso, en vez de pensar en números me dedico a pensar en letras, aunque eso signifique que a los 40 y tantos ya no estemos en primavera.
De 0 a 19 años, primavera, de 20 a 39 verano, de 40 a 59 otoño y de 60 hacia adelante invierno. No estoy segura si esto es cierto, pero es lo que alguna vez me dijeron. O sea, resulta que estoy tocándole la puerta al otoño. Pero ojo, eso no significa que me esté secando aunque últimamente ya están empezando a ocurrir esos yo llamo “fenómenos no deseados”.
Vamos, seamos realistas, los años no pasan en vano y el cuerpo es el primero en notarlo. Y aunque tampoco es como para estar traumada, tengo que reconocerlo que mientras más fenómenos aparecen, la vanidad femenina más se siente dolida. Pero como no me gusta andar deprimida todo el día, trato de buscarle la cara divertida a esta etapa de la vida.
Veamos, pongámonos en plan nostálgico, que es lo que nos sucede a menudo en esta época del año, recordando que antaño pasábamos el día pensando en el maldito acné y ahora nos pasamos toda la bendida mañana pensando en cómo camuflar las arrugas y manchas. Hacíamos dieta para vernos más delgadas y ahora seguimos un régimen para mantenernos sanas. Coloreábamos los parpados para dar la impresión de tener unos ojasos y ahora lo hacemos para que no se vean tan colgados..Comprábamos ropa interior, no importaba barata pero bonita, para que nos agarraran desprevenidas y ahora compramos un poquito caro y no importa feita, para reafirmar todo lo que va cayendo. Y por supuesto una de las más importantes, cuidábamos de nuestros latidos ante cualquier decepción o engaño amoroso, ahora, el corazón lo cuidamos para no morirnos de un infarto.
Vaya! que la primavera y el otoño son casi, casi, siamesas. Pero tiene algo que las diferencian y no es precisamente los años de distancia.
En primavera tenía, quería, buscaba y pensaba cosas de sobra.
En otoño tengo, quiero, busco y pienso en las cosas que verdaderamente me importan.
Y si como dicen a partir de las cuatro décadas signifique estar en la entrada del otoño, a los cambios físicos y hormonales, a la pre menopausia y a los achaques…estoy felíz por que seguiré experimentando, al menos para mí, cosas nuevas.
Estoy feliz por que mi primavera fuera hermosa, que mi verano fuera emocionante y he decidido que pase lo que pase, mi otoño será formidable porque la vida, tengas la edad que tengas, es bella. Porque la vida es una obra de arte….